Vicente vino un día al Parke.
Me contó que echaba de menos de su hermano.
A su hijo, no pudimos pensar simplemente dejarnos llevar.
No era la indeferencia. No era el dolor.
Tampoco sentiamos sólo queriamos recibir una llamada.
Llamalo simplemente autoestima; sobre todo cuando son terceras personas.
Aunque el teléfono estaba encendido, parecía que no tenía motor.
Luis Espín
Sin Habitat.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Un animal más de la fauna.
ResponderEliminar